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Antes que
Se amontonen los versos del menguante
Antes que la curvatura toque el sol
Y bostecen estribillos
en el ángulo de mi destierro
tocando la marea silenciosa del epígrafe
donde el todo y la nada alcance
a desatar cerrojos
en este andar descalzo de una tierra en sincronía
mucho antes que salga el sol
y se meta en los pliegues níveos de mi almohada
donde el agua de un iris rompe el cielo
en reunión abierta
justo en la clavícula izquierda
donde se apresan las nubes en cruz
en el borde de la aurora
en el corazón humano
sobre la molienda de los campos
la sonrisa de trigales y
la buena pesca
ese costado izquierdo. que dormita
junto al rumbo agitado de los hombres
cuando el mar forra de espuma la conquista
y se meten a rodar los atropellos
tender las manos con el alma abierta
golpeando a ciegas las palabras
antes que el sol deje en las sombras
la brisa y el silencio
y con las letras del ocaso
caigan nevadas azucenas
en el pico de las aves
a dormir la letanía.
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